domingo, 14 de junio de 2009

El MACHISMO EN LA COSTA CARIBE DE COLOMBIA

POR JOSÉ MORALES MANCHEGO


Dice la Real Academia, en su Diccionario de la Lengua Española, que el machismo es la “Actitud de prepotencia de los varones respecto de las mujeres”. Tal actitud no tie­ne ningún fundamento científico. Es más, algunos pensadores nuestros consideran que el machismo es una farsa, en la cual el llamado hombre "macho" suele disfrazarse de lo que no es. En otras palabras, el ma­chista lo que quiere es demostrar que no lo tienen dominado. Sea como fuere, lo cierto es que en los primeros estadios de la hu­manidad esa actitud de prepotencia no existía. Puede decirse que el machismo fue uno de los tantos productos elaborados por la civilización, desde los albores de la anti­güedad. En todo caso, desde que se dio la masculinización de la cultura, el machismo se hizo un fenómeno universal con todos los ribetes que lo caracterizan. Pero si el machismo es un fenómeno uni­versal, cada pueblo y cada cultura tiene su impronta que le da su propia particulari­dad. De esa manera, en la Costa colombia­na del mar Caribe, el machismo ha tenido formas peculiares en su manifestación. En la Costa Atlántica el machismo lo encontra­mos tanto en el hombre de letras como en el más elemental de los analfabetos. Por eso lo tenemos reflejado en la literatura, en la prensa, en la música, en los dichos y en to­das las manifestaciones de la cultura popu­lar. Sin irnos muy lejos en el tiempo, la idea que se ha tenido de la mujer en esta encan­tadora región, la encontramos plasmada en el periódico El Porvenir de Cartagena del 10 de agosto de 1849, donde se afirma tajan­temente que "La mujer es inferior al hombre y ha sido criada solo para su ayuda y com­pañía". Y más adelante asevera el mismo periódico, "no ha sido criada la mujer para gobernar a los hombres, para regir la so­ciedad, para dominar los mares, para es­tablecer y mantener la unión de los mun­dos, sino para una vida quieta y modesta entre ocupaciones domésticas bajo el man­do amoroso del hombre". En ese contexto, la mujer ejemplar tiene que ser una mujer sometida y dedicada a las labores domésti­cas.

En la Costa Caribe de Colombia, lo predomi­nante en la mentalidad colectiva ha sido la vida hogareña para la mujer y la libertad sin restricciones para el hombre. Por eso el pa­pá busca que su hijo se comporte como "un macho completo". Él será su guía y será su ejemplo. En cambio, la transmisión de los valores propios del sexo femenino queda a cargo exclusivo de la madre. En ese ámbito, al padre y a los hermanos les compete el papel de proteger la debilidad de la mujer. El padre protege a su hija para que no sea galanteada por cualquier "irres­ponsable", incapaz de sostenerla. Esa es la esencia del paseo "La Casa en el Aire" de Rafael Escalona, donde el compositor se muestra tan celoso con su hija que decide hacerle una casa en las nubes para que no la vaya a enamorar cualquier Juan de los Palotes. El tipo que quiera visitarla tiene que volar muy alto. Por eso dice la cancion: "El que no vuela no sube a ver a Ada Luz en las nubes el que no vuela no llega allá a ver a Ada Luz en la inmen­sidad". Tal es el castillo en que todo padre costeño quiere ence­rrar a su hija. El padre cos­teño acepta las aventuras amorosas de su hijo, en cambio es celoso con su hija, porque ella tiene que permanecer "decente en el hogar".

El machismo también se refleja en los di­chos o refranes. Así tenemos: "El hombre después que saca los pies de la casa es libre"; "El que no tiene pa´más, con su mu­jer se acuesta"; "Está más manosía que taco de billar"; "Déjala que corcovee que ella busca su paso"; "Cuando el hombre cela a la mujé... falta marido en la casa"; "Para el hombre la plaza...para la mujer la casa"; La mujé, el pescao y el marrano..., con la mano"; "Guepa jé, el que anda en burro anda a pié, y el que cree en mujé está loco"; y, para colmo, "Todo hombre necesita su poder ejecutivo y la sucursal". Por otro lado, en cualquier pueblo o villorrio de la Costa se oye decir, con frecuencia, que el hombre necesita tener relaciones sexua­les desde la adolescencia, porque si se abs­tiene corre peligro. En cambio la mujer ge­neralmente tiene que esperar hasta conse­guir un hombre responsable que le dé segu­ridad económica y sea capaz de protegerla. En esta sociedad, la mujer es una figura idealizada, pero al mismo tiempo oprimida. Así lo manifiesta el merengue de Víctor Silva, titulado "La Mujer y la Primavera", el cual va diciendo al son de la melodía: "La mujer es mejor que seda y que toa las telas del mundo sirve pa' almohada, sirve pa' estera sirve pa' cama, sirve pa' burro". En esa pieza musical, la imagen que se percibe de la mujer es la de un ser apto para una vida de relación pasiva, alejada del mundo y encerrada en un microcosmos que nada tiene que ver con la madurez de la razón, con el desarrollo intelectual o con la "mayoría de edad", según la significativa expresión de Emmanuel Kant. Afortunadamente, los tiempos han cambia­do y con ellos ha menguado la concepción estrecha de la misión femenina. La tenden­cia a masculinizar el mundo está disminu­yendo notablemente. Hoy tenemos muchos ejemplos de mujeres costeñas, desempeñán­dose con lujo de competencia en las altas esferas del poder ejecutivo, en las Fuerzas Militares, en la dirección de la empresa, en la industria, en el parlamento, en la magis­tratura, en la investigación y en la vida cul­tural en general. La mujer caribeña de hoy es diferente a la de antaño en su carácter, en sus convicciones, en sus valores, en su sabiduría, en sus gustos y en sus roles. La mujer caribeña contemporánea es un ser nuevo, que está irrumpiendo masivamente en los estrados de la historia. Y lo más importante: le está quitando el disfraz al machismo ancestral.

2 comentarios:

CARLOS dijo...

no solo en la costa se ve el machismo sino tambien en el interior
el contenido del machismo se ve en su musica costumbres la ranchera musica machista . solo que la costa siempre es criticada se habla de violnecia cuando medellin bogota y caly son los lugares mas violentos

Alexa Fuentes dijo...

La Revista ViveCaribe sigue creciendo. Es una forma muy acertada de vivir y conocer el Caribe colombiano. No se trata de solo una revista en Santa Marta, sino de todo un concepto para rescatar y fortalecer la cultura de la costa. Me encanta!