lunes, 15 de febrero de 2010

EL DRAMA LITÚRGICO EN LA MASONERÍA





JOSÉ MORALES MANCHEGO


ORIGEN

Así como el teatro de la antigüedad se originó en determinadas manifestaciones religiosas del pueblo griego, y el teatro moderno nació en el seno de la Edad Media de ciertas fiestas de la liturgia cristiana, el drama litúrgico de la Masonería nació de los sociodramas religiosos de la Iglesia Católica. El teatro religioso de la Iglesia recibió el nombre de Auto, composición dramática alegórica de breves dimensiones. Los Autos se desarrollaban a partir de historias bíblicas en las que actuaban monaguillos y jóvenes del coro. Al principio se trabajaba con los vestuarios propios para la celebración de la misa, siendo el decorado las formas arquitectónicas de la Iglesia. Su propósito era dramatizar, desde su punto de vista, la salvación de la humanidad. No se entendía como entretenimiento, y la Iglesia le temía a su desarrollo como espectáculo. Sin embargo, a pesar de sus recelos hacia el teatro, la Iglesia utilizó el drama litúrgico, dadas sus cualidades didácticas. A sabiendas de sus efectos benéficos para la catequización, supo zanjar la cuestión trasladando la representación al exterior del edificio de la Iglesia. Así llegó el drama a las plazas públicas, sin despojarse de su contenido e intencionalidad religiosa, pero cobrando una organización más formal. De esa manera, la producción teatral fue haciéndose cada vez más secular. Es de anotar que los gremios se encargaban de la producción de las obras, tratando de que el tema se relacionara con su ocupación laboral. En ese sentido, los astilleros podían escenificar una obra sobre Noé. Es decir, la actividad laboral y los contenidos religiosos se expresaban a través del arte.

En lo que concierne a la Masonería operativa, se sabe que los gremios de constructores le dieron vida. El Arte de la construcción tuvo en ella la mayor importancia (1). Este tipo de Masonería tenía vínculos estrechos con la Iglesia, lo cual se palpa en los Antiguos Documentos ... (2).

Fue en la rama de construcción de catedrales en donde la Francmasonería operativa (albañiles, constructores, arquitectos, etc.) poseyó siempre la tradición iniciática más elevada. En ese sentido, fue la única en pedir estudios sobre casi todos los oficios (3). Así, la Francmasonería se fue configurando por el lado de los Maestros Masones libres de las catedrales. "Esta sólida asociación, hacía parte de la transmisión tradicional hermética; más tarde introdujo geometría y números sagrados, ritos y símbolos de trabajo y sentido de las herramientas, a lo que se llama la Masonería Azul o simbólica" (4). Es de anotar que los maestros constructores utilizados por la Iglesia y a veces hasta protegidos por ella, tenían ocasión de conocer los vicios y la corrupción dominantes y como podían combatían los abusos eclesiásticos.

Cuando la Masonería y la Iglesia, unidas al pasado por lazos tan estrechos, se separaron, rompiendo sus vínculos de recíproco servicio y todo vestigio de esta relación desapareció, cada una tomó su camino (5). La ruptura entre Masonería Operativa y Masonería Especulativa se produjo en 1717 con la creación de la Gran Logia de Londres. A partir de entonces, la Francmasonería, apelando a la razón y a los ideales de la Modernidad, siguió su desarrollo al servicio de la humanidad.

No obstante, como reminiscencia de ese proceso evolutivo, las tenidas conservaron la forma de sociodramas representativos de la actividad laboral. Dichos sociodramas no son para el público, sino para una minoría selecta llamados iniciados, capaces de luchar por el advenimiento de una humanidad moralmente superior. Por eso los dramas son a cubierto. Además, son a cubierto, porque "toda obra espiritual ha de realizarse en esa condición, fuera de todo ruido profano" (6). En sentido social y humanístico esto significa que "las obras constructivas, de carácter permanente, solo son posibles en épocas de paz y tranquilidad económica y social" (7). Pues bien, la Masonería es la continuadora de ese tipo de teatro para la enseñanza, no para la diversión. No para el público, sino para tallar hombres y mujeres de elevada formación científica, humanística y moral, dedicados constantemente al bien de los demás.

Es importante destacar que en el Simbolismo Masónico existe un nexo entre las Tenidas Ordinarias y las Tenidas Solemnes. Podría decirse que ellas integran una sola unidad temática. En las Tenidas Ordinarias los Masones trabajan en la construcción del Templo moral, consagrado a la virtud y a la Ciencia. En esas circunstancias, en un descanso de los obreros, se produce el asesinato de Hiram, nombre que significa vida elevada (8), vida eterna (9), compendio de todas las virtudes, cuyo elevado ejemplo trata de alcanzar todo Masón.
CONTENIDO Y FORMA
El punto de partida de la obra es el trabajo como fuente de todas las virtudes. El momento estelar lo constituye una leyenda, que al parecer proviene de algún misterio representado en los gremios de la Edad Media (10). El centro de la tragedia lo ocupa Hiram, hombre justo y equitativo, modelo de rectitud y benevolencia para los demás. El culto al héroe homenajeado en su tumba, como en el desarrollo de la tragedia griega, es un factor significativo. Así mismo es significativa la idea de que quien está enterrado puede renacer, como renace la semilla que ha sido sepultada bajo tierra. De esta manera el neófito, al identificarse con el personaje central, se transforma en un ser virtuoso y en un mejor ciudadano. En este sentido, el drama Masónico se parece al teatro griego que pretende la catarsis o purificación de las pasiones. Como en las tragedias griegas, el personaje central pertenece al mundo mítico. Otros personajes simbolizan un tipo de conducta sospechosa y reprochable. La verdadera intención de la obra es la reflexión, en aras del desarrollo intelectual y de la moralización. La obra, bien dramatizada y bien comprendida, debe producir un efecto extraordinario no solo en el ánimo del personaje central, sino en el de los que asisten a la imponente ceremonia.

El escenario se arregla y se decora acorde al grado, es decir al acto. Como en toda obra hay personajes principales y secundarios. Cada personaje tiene sus funciones, su descripción, sus características, su personalidad.

El lenguaje es sencillo, en prosa, destinado a describir la vida corriente a través de símbolos. En las liturgias, que son el guión del drama, no hay hipérboles ni figuras literarias. Toda palabra en ellas es justa y precisa. Se maneja el diálogo directo e indirecto y se siente un marcado uso del vos.

En la escenificación Masónica se debe buscar permanentemente la perfección de la ceremonia. No olvidemos que la armonía y la elegancia son ingredientes de la Masonería. El Masón debe ser un modelo de perfección. De ahí la necesidad que tiene de desarrollar la exquisitez y el sentido estético, centrando la atención en la calidad de la elaboración y sobre todo en el pormenorizado trabajo de los caracteres de cada personaje. El Masón estará siempre animado de la convicción profunda de que es un ser creativo.

SENTIDO HUMANíSTICO

La palabra humanismo tiene distintas acepciones. En sentido restringido se refiere al movimiento cultural (literario, científico, filosófico) del Renacimiento, renovador de los ideales de la Edad Antigua. En sentido amplio "Sirve para caracterizar ideas, pensamientos, obras científicas y artísticas imbuidas de respeto al hombre, capaces de desarrollar en él profundos valores morales" (11). En otras palabras, el eje temático del humanismo es el hombre y todo lo que sirve para elevar la dignidad humana. En este contexto, queda claro el contenido humanístico del drama Masónico y de la Masonería en general.

En Masonería el hombre constituye el centro del mundo simbólico. Esto significa que en el hombre se interrelacionan todos los elementos que componen el universo. El hombre está en el centro de la Francmasonería. Pero no el hombre que tenía en la mente el Papa Inocencio III, quien lo definió en forma desalentadora diciendo que "mientras las plantas y los árboles dan flores, hojas, frutos, aceites y bálsamos aromáticos, los productos del cuerpo humano son flemas y excrementos pestilentes y asquerosos" (12). La Masonería, en cambio, considera que los frutos del hombre son las múltiples operaciones de la mente y de la acción.

La Masonería considera que el hombre es un proyecto en construcción y propone un modelo que cada Masón trata de lograr consigo mismo, mediante un continuo proceso de perfeccionamiento. Para la Orden es posible hacer del hombre un ser social mejor. Con ese objetivo viene trabajando desde sus orígenes, dando como resultado un incalculable número de personajes, cuyas obras e ideales constituyen lo mejor del ethos de América y del mundo.
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1. Morales. Mario (Compilador). Antiguos Documentos de la Masonería -Manuscritos antes de 1717-. Gran Logia del Norte de Colombia. Barranquilla, marzo de 2004. pp. 65-70.
2. Idem. pp.15- 170.
3. De la Ferriere, Serge Raynaud. Libro Negro de la Francmasonería. Ediciones de la Gran Fraternidad Universal. Editorial Menorah. Bogotá, 1963. p. 32.
4. Idem. p. 33.
5. Martinez Zaldúa, Ramón. ¿Qué es la Masonería? Costa-Amic Editores. México, marzo de 2000. pp. 25-28.
6. Lavagnini, Aldo (Magister). Manual del Maestro. Editorial Kier. Buenos Aires, 1993. p. 31.
7. Idem. p. 32.
8. Idem. p. 30.
9. Daza, Juan Carlos. Diccionario de la Francmasonería. Ediciones Akal. Madrid. 1997. p. 189. col. 1.
10. Idem. p. 190.
11. Chadraba, Rudolf y otros. Renacimiento y Humanismo. Ediciones Suramericana. Bogotá, 1967. p. 71.
12. Idem. p. 75.