miércoles, 14 de agosto de 2013
El Dios de la Masonería
José Morales Manchego
La idea nuclear de este artículo gira en torno al concepto de Gran Arquitecto del Universo, el símbolo más importante de la Francmasonería moderna, no sólo porque es el fundamento de la tolerancia, que permite la libertad de tendencias ideológicas en el seno de la Orden, sino porque brilla en todas las Liturgias del Rito Escocés Antiguo y Aceptado, que dirige el Supremo Consejo del Grado 33 para Colombia, además de que es un requisito previo de todos los trabajos del masón, los cuales se dedican a la gloria de este principio cardinal.
De entrada es necesario recalcar que en Masonería, Gran Arquitecto del Universo es un principio simbólico y no necesariamente teológico, que nos debe servir de modelo en el pulimento permanente de la piedra bruta, porque el ser humano es un proyecto inacabado, con perspectivas de perfeccionamiento, idea ésta consustancial con el planteamiento de Serge Hutin cuando dice que ““El hombre es un Dios en potencia que puede desarrollar sus poderes de manera ilimitada” .
Entendida de esa manera, la dimensión simbólica de Gran Arquitecto del Universo trae como consecuencia que en la Augusta Institución caben todos los seres humanos libres y de buenas costumbres, sin distingos ideológicos o de creencias, incluyendo a los materialistas filosóficos, que consideran que la causa primera es la materia. Es decir, la sagrada energía que generó al mundo y generó la vida.
Es de anotar que cada masón tiene la libertad de interpretar este símbolo acorde con sus ideas filosóficas o religiosas. De tal manera que esa es la razón por la cual en la Augusta institución conviven fraternalmente los deístas, los teístas, y los ateístas, “considerándose en este último caso el Gran Arquitecto como expresión abstracta de la Ley Suprema del Universo”.
El principio simbólico Gran Arquitecto Del Universo permite que el masón profundice cada vez más en sus propias convicciones y creencias, que deben ser toleradas por los demás hermanos de otras creencias. En ese proceso se va nutriendo la independencia de criterios, como forma que utiliza el libre pensador para pulir la piedra bruta, trabajo éste que se realiza penetrando intelectualmente en los distintos niveles de significación de los símbolos, los cuales se van comprendiendo en la medida en que nuestros ojos espirituales se abren frente a la luz masónica, que es la luz que debe iluminar al mundo profano y no viceversa.
Pero la realidad práctica de la masonería nos enseña que “el Gran Arquitecto no es únicamente un símbolo abstracto, sino un dios viviente, la Causa del ser, Creador o constructor del mundo…” , según el diccionario Akal de la Francmasonería.
La argumentación de esta tesis está basada en ejemplos y explicaciones fundamentadas en las Liturgias, las cuales determinan la forma y el contenido de las ceremonias dramatúrgicas de los grados masónicos del Rito Escocés Antiguo y Aceptado, que van del 1° al 33°.
Veamos algunos ejemplos:
Una de las condiciones para que un profano ingrese al Templo Masónico es que responda a la pregunta: “¿Creéis en la existencia de un Principio Creador?” . La respuesta a esta pregunta no puede ser negativa, porque quien se inicia en la Masonería debe construir el templo espiritual bajo las leyes de su Maestro Constructor o Gran Arquitecto del Universo . Además, si la respuesta es negativa, entraría en contradicción con las palabras del Venerable Maestro, que complementan la respuesta del profano. Dice entonces el Venerable Maestro: “El convencimiento de que lo creado es el efecto de una CAUSA PRIMERA, parece un hecho irresistible al espíritu humano, hijo de la razón.” Y más adelante agrega que los hombres de las primeras edades o algunas tribus salvajes no tenían idea de esa causa primera o Dios, en lenguaje profano; “…pero el hombre civilizado, de modo casi universal, se ha creado la convicción, que es ya una necesidad de su espíritu, de que existe un PRINCIPIO ABSOLUTO Y ETERNO, que rige las leyes de la naturaleza y al cual llamamos los MMas:. G:. A:. D:. U:.”.
Pero la Masonería no sólo habla de Gran Arquitecto del Universo. También nos habla directamente de Dios.
En la Liturgia del IV Grado, el Orador de esta Cámara Capitular dice: “Yo, el Señor tu Dios, te he sacado de Egipto, donde permanecías prisionero. No adorarás otros Dioses, ni harás otros Dioses, ni harás imágenes de barro, ni nada que lo represente en la tierra, en el cielo ni en el mar, ni le rendirás adoración ni les servirás”. El masón acucioso, movido por el deseo de aprender y por tanto de pulir la piedra bruta, debe confrontar estas palabras de la Liturgia del 4° Grado. p. 19, con las palabras del Éxodo. Cap. 20, versículos 2-4.
Más adelante dice el Orador: “No venerarás ídolos, ni harás ídolos de oro, ni profanarás el santo nombre de Dios jurando en vano”. Estas palabras, que se encuentran en la página 19 de la misma Liturgia Masónica, deben confrontarse con las del Éxodo. Cap. 20, vers. 7.
En la Liturgia del Grado 30, el presidente de esta Cámara filosófica dice: “Dios omnipotente que nos miras en todas partes; tú a quien debemos la existencia y la razón; tú, que has querido que goce el hombre de todos los bienes que pusiste a su alcance, dígnate ayudarnos, porque nuestra esperanza está en Ti” .
En el Grado 33 la Liturgia dice: “¡Oh Grande y Eterno Dios! ¡Padre de la Luz, de la vida y de los mundos! Arquitecto Supremo que desde tu trono de celestial pureza ves a todos los pueblos de la tierra: Oye y acepta las plegarias y súplicas de tus indignos siervos… graba en nuestros corazones el conocimiento de tu palabra, y permite que el objeto de nuestra Institución pueda ser dirigido por los principios de la virtud y de la justicia” .
Y como si esto fuera poco, en el ceremonial de Pompas Fúnebres masónicas, el Ven:. Maestro dice: “El hombre viene de Dios, vive en Dios y vuelve a Dios” . Todos los hermanos que toman parte en la ceremonia repiten esas palabras.
No se puede negar que la masonería tiene un Dios, pero la masonería no es una religión. Es de resaltar que las religiones no son más que formas ideológicas que han producido los hombres como una necesidad histórica del medio en donde han florecido, orientadas a la búsqueda incesante de Dios. De esa búsqueda de Dios, condicionada por las circunstancias, han surgido todas las religiones positivas, las cuales consideran que los dogmas que constituyen su doctrina son producto de la revelación. Hablar de revelación implica dogma, porque la revelación en teología es la manifestación de Dios a los hombres para comunicarles un conjunto de verdades inmutables o de mandamientos. En cambio la masonería, como escuela de formación de tipo racionalista, no contempla la revelación, ni los conceptos de pecado, redención o resurrección material, por considerarlos de carácter irracional. El Dios de la Masonería, como causa primera, se basa en la razón. Pero este concepto es solamente trascendental, es decir es un ser real, pero que no se puede determinar de manera específica como hacen las religiones. En este sentido, la masonería tiene afinidad con los deístas , mientras que las religiones son teístas. Los deístas representan este ser meramente como causa y principio del universo, mientras que los teístas, lo reconocen como autor del mundo. De ahí que el Gran Arquitecto puede llegar a identificarse por algunos masones como una Ley en el sentido natural del término. Ese sería su principio creador.
Ahora bien: reconocer la existencia de un principio creador no impide para nada que la masonería se apoye en la ciencia y el humanismo, como lo dice la Liturgia del Grado IX cuando afirma: “Porque así como el Sol con su luz material libra al Universo de las tinieblas en que le envuelve la oscuridad de la noche, nosotros con el fanal de la Ciencia y la Virtud le libramos de la ambición, que con su falaz hipocresía extiende sobre él el negro manto de la ignorancia” .
Conclusivamente se puede afirmar que la masonería tiene un Dios al que los masones llaman Gran Arquitecto del Universo. Este símbolo permite que en la Augusta Institución puedan convivir seres humanos de todas las creencias, incluso los ateos, porque se entiende que un ateo si es apasionado por el saber, el bien y la virtud, y no se mezcla con la maldad de este mundo, sino que la combate, ese ateo está puliendo la piedra bruta con el modelo de su Dios. Por eso la Masonería es tolerante, por eso lucha contra el oscurantismo y el dogmatismo, ofreciendo toda la libertad para que cada masón penetre el símbolo según su propia capacidad intelectual y sus convicciones individuales. En consecuencia, la masonería no puede ser dogmática y mucho menos una secta, porque siendo una Escuela Racionalista de Librepensadores, nadie está obligado a seguir las ideas de otro de manera irreflexiva, como sucede en las sectas religiosas.
domingo, 26 de mayo de 2013
Obregón - Universal: La majestuosidad del arte entre las tumbas y los versos
EDITORIAL
Hemos llegado al No. 8 del
Poemario, una publicación de la
Sociedad Hermanos de la Caridad, donde se recoge la producción poética que
aflora en el Gran Recital Arte in Memoriam, “Día de los Difuntos”, certamen
anual que se realiza para rendir homenaje póstumo a un personaje destacado de
nuestra región, con las elucubraciones del arte y la literatura.
El personaje escogido para
este año es el pintor Alejandro Obregón, genio de inmensas capacidades artísticas,
que traduce de manera contundente el calor y la luminosidad del Caribe.
Su pincel estampa en las telas no sólo su amor por la
naturaleza, sino sus vivencias, su temple ideológico y sus destellos por la
libertad. Al analizar sus obras se palpan sus dolores íntimos y sus íntimas
esperanzas. En uno de los momentos históricos difíciles de nuestra patria, cuando
el autoritarismo y la violencia se ensañaban sobre Colombia, Obregón lanzaba
latigazos a color sobre el lienzo y las paredes de espléndidos murales,
produciendo obras desafiantes de denuncia y de altísimo vigor estético. Tal es
el caso de su obra “Masacre del 10 de abril”, que contiene una valerosa crítica
política y social. En la misma línea está la obra “El estudiante muerto” (1957)
y “Luto por un estudiante”.
Hoy estamos aquí para rendirle homenaje a este ilustre
hijo del universo. Y me atrevo a
decir que ningún lugar del mundo es más apropiado para hacerle un homenaje a
Obregón, que el Cementerio Universal. Primero, porque estamos al frente de su
tumba, un hermoso mausoleo de esa familia que tanto lustre le ha dado a la
República de Colombia. Segundo, porque este camposanto guarda un acervo
histórico y una belleza arquitectónica, que le sirve de entorno próximo al
genial artista, que partió glorioso para el valle de la eternidad. Todos
sabemos que el Cementerio Universal es el panteón de mayor trascendencia
histórica de la ciudad y de una belleza artística sin igual, donde,
paradójicamente “cobra vida la imponente serenidad de la muerte”, según
palabras del historiador Alfredo de la Espriella.
Este Gran recital está
engalanado con distinguidas personalidades de la poesía como Margarita Galindo,
Nora Carbonell, José Manzur, Betty Brunal, Pedro Mata y Dina Luz Pardo,
seguidos por aquellos que están levantando vuelo como Alberto Cervantes, Wilmar
González, Tito Mejía, Orlando Logreira y
Rosa peñaranda, quienes abren sus alas y buscan horizontes de diáfanas
claridades para posarse en las cumbres de la creatividad.
Este poemario que está en
tus manos, recoge, además, un opúsculo de Evaristo Bejarano, titulado El color del trópico, nombre que le hemos dado a esta versión del
Gran Recital “Arte in Memoriam día de los Difuntos”, que pone a todos los amantes del arte y las
bellas letras, a transitar por el ámbito del afecto, prendidos de la vida para
buscar la victoria final frente a la muerte.
José Morales Manchego
Poemario No. 8. IX Gran recital "Arte in Memóriam Día de los Difuntos". Barranquilla, 9 de noviembre de 2012.
domingo, 5 de agosto de 2012
PRESENTACIÓN DEL LIBRO: CUENTOS INFANTILES PARA ADULTOS Y SENILES
JOSÉ MORALES MANCHEGO
El autor de este libro, Simón Orozco, nació en Tenerife, en 1930, pero se radicó en Barranquilla, República de Colombia. Estudió en la Escuela Normal del Litoral Atlántico, donde obtuvo el título de Maestro. Más tarde ingresó al Colegio San José de Barranquilla, de donde salió con el título de Bachiller. Ingreso luego a la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional de Colombia, en la cual obtuvo el titulo de Médico Cirujano con entrenamiento en Ginecología y Obstetricia. A esos estudios tenemos que agregarle cuatro años de Derecho en la Universidad del Atlántico. Simón ha hecho de su vida un torrente de acciones productivas. Entre esas acciones ha contribuido con su pluma, aportando un ramillete de versos, para que la epopeya ande por los caminos de América, como dijera Martí.Simón es uno de esos personajes que no sucumben. Siempre mantiene viva la llama resplandeciente del optimismo juvenil. Por eso cada día se empeña en buscar el siguiente paso en el desarrollo humano, hacia un nivel superior. En su brega diaria no escatima esfuerzo alguno para seguir avanzando. Por eso siempre lo encontramos inmerso en los predios del saber. Es un visitante asiduo de la Biblioteca Julio Hoenigsberg, donde repasa libros de ginecología, literatura, filosofía, y resuelve las ecuaciones lineales y demás problemas del Algebra de Baldor, en una intensa calistenia mental. De esa manera, realiza su ejercicio cerebral cotidiano, para mantener la lucidez. De ahí la extraña felicidad que emana de su atmósfera. Digo extraña felicidad, porque, en un país como el nuestro, transido de dolor, su alta espiritualidad transpira preocupación intelectual. Esto da a su personalidad un tono de misterio; de pensador insomne, que busca resolver los problemas del hombre colombiano, hoy atribulado por la corrupción y la quiebra de valores, epifenómenos de una estructura social, que ha hecho del ser humano un ser unidimensional, consumista y alienado.En medio de esas circunstancias, Simón Orozco tiene fe en la Utopía, tiene fe en el porvenir, y tiene fe en el avance de la ciencia y la tecnología, para el bienestar de la humanidad; pero por nada del mundo cambiaría su maquina de escribir, a la que todos los días le golpea las teclas en aras de tallar un verso o burilar un ensayo.
Su pensar urticante, en defensa de los perseguidos, también enriquece la lirica de la patria. Suyo es el poema sobre Débora Arango, en el cual expone un mensaje para el mundo, a través del elogio a la pintora colombiana, que abordó la crítica social y política de su país y de su época, denunciando la violencia de una sociedad pacata y llena de prejuicios ancestrales.Simón ha vivido 80 años, y ahora escribe, no sólo para cantar a la musa, sino para resistir 80 años más. Su poesía es de resistencia; de combate contra la injusticia y la inmoralidad. Nada distinto puede esperarse de un intelectual culto y fraterno, animado de un espíritu de libertad y de conciencia social, como es el doctor Simón Orozco. Hombres como este son el acicate y el ejemplo para las nuevas generaciones, que reciben el bienhechor influjo de tan distinguido caballero.
Hoy, la Biblioteca Pública Julio Hoenigsberg se complace en presentar su obra Cuentos infantiles para adultos y seniles. Este es un libro que posee atributos intrínsecos del arte lírico. En él sentimos los efluvios de la música, el pensamiento y las emociones. En otras palabras, en cada relato del libro de Simón, encontramos ritmo, cerebro y corazón. Con esto quiero decir que al abordar la lectura de esta obra, nos encontramos envueltos en la poesía.
El libro tiene Música
El título del libro es de por si diciente: Cuentos infantiles para adultos y seniles. Ese título, además de la musicalidad nimbada de rimas, contiene una idea que puede ser extraña para la opinión profana. Pero no es una idea absurda. Al contrario, es una idea filosófica envuelta en una figura de pensamiento, que consiste en emplear expresiones o frases aparentemente contradictorias, pero que en el fondo manifiestan una idea tan bella y tan solida, como la eternidad del mar. La idea plasmada en el titulo del libro es, sencillamente, que lo infantil sirve para guiar a los adultos y aun a los seniles. No al revés como piensa el profano. En un mundo de corrupción y de maldad, el niño es el ejemplo de virtudes. Así lo dio a entender Jesús, cuando dijo a sus discípulos: "En verdad os digo, que si no os volvéis y hacéis semejantes a los niños en la sencillez e inocencia, no entrareis en el reino de los cielos" (Mateo 18:3). Lo mismo sucede en el campo de la ciencia o de la creatividad artística. No podemos aportar algo útil, si no desatamos las energías y la libertad del niño que llevamos por dentro, actitud que nos conducirá inexorablemente a entrar al reino de los cielos, que en el plano de la intelectualidad es el reino de la creatividad y el descubrimiento.
El libro contiene pensamiento
Leer el libro, Cuentos infantiles para adultos y seniles, es penetrar en la dimensión física y espiritual de este mundo.
Simón nos conduce, con maestría, de lo concreto a lo abstracto. En ese sentido, de conceptos elementales, como el caballo, la espuela, la aguja, el botón, el dedal, el tigre, el ojal, la muñeca de trapo, o el campesino, Simón llega a conceptos superiores, filosóficos; como el diálogo, la ambición, la inmortalidad, el destino, el respeto a la naturaleza, el amor, la justicia, el odio y el perdón.
En las páginas del libro aflora la moral sin dogmas, vislumbrada a partir de la literatura. La poética del libro es moralizante. En ese sentido, sus historias fantásticas pueden ubicarse en el campo de la fábula, la cual es definida por el escritor, poeta y ensayista británico Samuel Johnson, de la siguiente manera: "Una fábula es, en su estado original, una narración en la que, con fines moralistas, unos seres irracionales, y a veces inanimados, actúan y hablan como si tuvieran intereses y pasiones humanas"[1]. Eso es lo que acontece en el libro de Simón, en el cual, cada relato termina en una moraleja, que lleva en las esplendidas profundidades del poema, argumentos para transformar al hombre. Sus relatos dan sentido y validez a la vida. Allí se plantea un problema existencial. Los cuentos de Simón son representaciones simbólicas de experiencias decisivas del mundo de la vida, que desembocan en la esfera de la moral.
Simón nos conduce, con maestría, de lo concreto a lo abstracto. En ese sentido, de conceptos elementales, como el caballo, la espuela, la aguja, el botón, el dedal, el tigre, el ojal, la muñeca de trapo, o el campesino, Simón llega a conceptos superiores, filosóficos; como el diálogo, la ambición, la inmortalidad, el destino, el respeto a la naturaleza, el amor, la justicia, el odio y el perdón.
En las páginas del libro aflora la moral sin dogmas, vislumbrada a partir de la literatura. La poética del libro es moralizante. En ese sentido, sus historias fantásticas pueden ubicarse en el campo de la fábula, la cual es definida por el escritor, poeta y ensayista británico Samuel Johnson, de la siguiente manera: "Una fábula es, en su estado original, una narración en la que, con fines moralistas, unos seres irracionales, y a veces inanimados, actúan y hablan como si tuvieran intereses y pasiones humanas"[1]. Eso es lo que acontece en el libro de Simón, en el cual, cada relato termina en una moraleja, que lleva en las esplendidas profundidades del poema, argumentos para transformar al hombre. Sus relatos dan sentido y validez a la vida. Allí se plantea un problema existencial. Los cuentos de Simón son representaciones simbólicas de experiencias decisivas del mundo de la vida, que desembocan en la esfera de la moral.
Los elementos de sus relatos son sencillos, y se hermanan con la aventura épica de Luis Carlos López, poeta cartagenero que supo volcar la poesía hacia lugares comunes, destacando motivos como el de los "zapatos viejos", que incomodaron a los acartonados poetas y críticos de la mitología lírica de su época, quienes lo tildaron de "simple versificador de chistes".
Simón Orozco, quien se ha puesto los arreos del trovador, correlaciona esos elementos y los articula, para formar artificios expresivos de orden estético, en su maravilloso vuelo poético hacia la inmortalidad.
El libro está henchido de emociones
Sobre este aspecto, propio de la poesía, que conmueve el ánimo, bástame registrar la siguiente anécdota: En el Parque Sagrado Corazón, de la ciudad de Barranquilla. Ese que queda al frente del Templo de la Razón, en un evento dedicado a la infancia, bajo un cielo azul decembrino y sobre una grama verde, leyó Simón Orozco: "El jinete y el caballo, las espuelas y el desmayo". La extraña quietud y el silencio hermoso de los niños fue el agua bautismal que recibió este cuento. Así mismo, la esplendorosa respuesta del público adulto, con un aplauso cerrado, puso a Simón al borde del vértigo emocional. La cosa se complicó aun más, cuando el público empezó a pedirle, en coro, que publicara el cuento. De ahí surgió el entusiasmo de Simón por publicar el libro. Era obvio. Si el cuento les gusto a los niños, pegó. Tiene calidad, porque en el mundo de la niñez no hay camarillas ni prejuicios. Hay sinceridad. Simón, a través de la literatura, entró en comunidad con los niños y triunfó.
He aquí unas estrofas del Jinete y el caballo, las espuelas y el desmayo.
Cuenta Simón, que al llegar a la pista el caballo, cansado de tantos ensayos, le dijo al jinete:
"Te juro, voy a esforzarme
para ganar tu carrera,
para ganar tu carrera,
nadie lograra alcanzarme,
por favor no uses la espuela.
por favor no uses la espuela.
Y a pesar de la advertencia
de aquel caballo cansado,
el jinete sin conciencia
de aquel caballo cansado,
el jinete sin conciencia
a la espuela iba confiado.
Quieres ganar sin tener
en cuenta mi petición,
y al cabo vas a perder
ahogado por la ambición.
en cuenta mi petición,
y al cabo vas a perder
ahogado por la ambición.
***
Al final de la carrera
el premio se conquistó,
el premio se conquistó,
mas por culpa de la espuela
el buen caballo murió.
el buen caballo murió.
La moraleja es la siguiente:
Nunca te dejes cegar
por la mortal ambición,
que poco has de ganar
si es duro tu corazón.
por la mortal ambición,
que poco has de ganar
si es duro tu corazón.
Como se puede ver, estamos ante una escena macabra, que participa de la fealdad de la muerte violenta, y de la repulsión que la misma muerte puede causar. Sin embargo, el tema es bien tratado por el escritor. Simón sabe lo que tiene que decir y lo que tiene que omitir, para que el arte mantenga su esplendor y nos lleve a reflexionar.
En otra dimensión, el poema nos conduce a los abismos del dolor humano. El poema tiene un desgarro picaresco. Pero en el fondo representa el drama completo de la vida.
Queridos amigos: El caballo es el pueblo. El jinete y la espuela representan el poder. El ambicioso, prevalido con la espuela del poder, enviste a los súbditos en pro de sus mezquinos intereses. En la vida real, muchos ambiciosos, aquí y en cualquier parte del mundo, han forjado su riqueza cabalgando sobre el lomo manso de su pollino. Al final el caballo muere, pero recibe el beso de la gloria, coronando la victoria.
He ahí el verso como acto discursivo, en el cual sorprende el realismo que despliega la descripción del ajusticiado, que es el ambicioso, y el desenlace de la moralización, que se convertirá en fuerza material cuando encienda la conciencia popular. Aquí, como en los cuentos de hadas, el malvado siempre pierde, y eso educa a los niños, a los adultos y a los seniles.
Con este Iibro Simón Orozco pisa tierra firme. Sus cuentos trascienden la atmosfera de su época y se elevan por encima de tiempos y de geografías. Por eso son universales. Una obra no es universal, porque la conozcan en otros países, sino porque puede interesar a cualquier lector, por encima de las fronteras nacionales, lingüísticas o ideológicas. En este sentido, las posiciones filosóficas y morales que contiene el libro nos atañen a todos. Con este libro, de anchas consecuencias, Simón Orozco avanza, abriendo su alma hacia la eternidad,
Saludemos al nuevo libro que ha nacido, y alrededor de él y de nuestro amigo Simón, hagamos una fiesta.
(Publicado en El Misionero Nº 70. Barranquilla, junio de 2012)
[1] Citado por Bruno Bettelheim. Psicoanálisis de los cuentos de hadas.
Editorial Grijalbo. México, D. F., 1988. p. 61.
Etiquetas:
Artículos El MISIONERO
domingo, 15 de julio de 2012
EL MISIONERO, 70 EDICIONES ACOGIENDO LOS EFLUVIOS INTELECTUALES DE QUIENES BUSCAN UN MUNDO MÁS HUMANO
La revista El
Misionero ha llegado al número 70. El
primer número salió a la luz pública el 15 de octubre de 1870 con la intención
de circular cada 15 días. Fue una velita encendida por el doctor Eusebio De la
Hoz, la cual se extinguió antes de cumplir un año.
Tras un período de inactividad, que duró mas de un
siglo, El Misionero reapareció como el ave fénix el 9 de mayo de 1992, por
iniciativa del médico Leonello Marthe Zapata, con un nuevo formato y
esgrimiendo contenidos diferentes en el campo de las ideas.
La edición No. 70 circula en una etapa de la
civilización humana, denominada sociedad
del conocimiento, donde el fundamento del nuevo orden social es la
producción intelectual, que hoy se difunde con velocidad impresionante por
todos los rincones de la Tierra Patria.
Por tal razón abrimos las páginas de esta revista de la Sociedad Hermanos de la
Caridad a todas las personas interesadas en el progreso de la humanidad, basado
en la educación y el humanismo.
Sentado este preámbulo, iniciamos nuestro diálogo con
el lenguaje plástico del Maestro Antonio I. Caro, quien pone a triunfar la
pintura sobre el cartón para entregarnos una obra de técnica mixta, cuyo
mensaje visual tiene un sentido estético, que envuelve una idea de contenido social.
Caro nos conduce a las puertas del humanismo, a través de la aventura de la
imaginación, plasmada en el díptico que ilustra la carátula y contracarátula, titulado
“Haz y envés” en el cual cada pincelada encierra una multiplicidad de contenidos.
La cascada de artículos se inicia con Jairo Soto
Hernández, quien nos muestra el trabajo: Diablos
africanizados recorren San José de Uré, en el cual se recrea la religiosidad
de un pueblo que se mueve entre el fervor religioso y la superstición, dejando
aflorar elementos importantes de la mentalidad colectiva de Uré, municipio del
departamento de Córdoba, en el Caribe colombiano.
Marta Morales Manchego, redactora del diario El
Tiempo, nos envía desde Bogotá una entrevista, exclusiva para El Misionero, titulada: Director de la Dian, un hombre honesto a
toda prueba. Se trata de Juan Ricardo Ortega, uno de los pocos funcionarios
que lucha para que en este país se desmonte la corrupción generalizada y el
sistema de complicidades, que pone en duda la existencia del Estado de Derecho.
Rachid Nader Orfale, un “liberal de hueso colorado”[1],
como dijera Gabriel García Márquez de su abuelo, nos ilustra con un artículo
titulado: El Estado social de derecho
como manifestación revisionista del liberalismo clásico. Nader Orfale sostiene
que el Estado Social de Derecho es producto de una clara visión revisionista del
liberalismo clásico, que valoró el aporte de doctrinas como el marxismo, cuyas
ideas de justicia social, de igualdad, así como los flagelos que hoy azotan al
mundo, como el hambre y la miseria, la concentración de la riqueza en pocas
manos, el marginamiento y las falencias en el sistema de salud, deslegitiman y
muestran las limitaciones del sistema liberal.
Jeisson Ramírez analiza el artículo Wall Street Socialista, bajo el enfoque
de Peter F. Drucker en su libro La
sociedad post capitalista, examinando
varios elementos como la teoría de la administración responsable
(incluidos aquí los fondos de pensiones), la transformación del capitalismo, y
el paso hacia la era del conocimiento.
José Morales Manchego aplicando los elementos de la
poesía a los Cuentos infantiles para
adultos y seniles, de Simón Orozco, encuentra que el libro tiene música,
contiene pensamiento y está henchido de emociones.
El reconocido escritor cordobés, Nelson Castillo
Pérez, nos envió dos textos inéditos titulados: La Directora, e Isabel y los espejos, los cuales
constituyen dos piezas literarias de su próximo libro, Textículos, que se encuentra en
proceso editorial.
Adolfo Villadiego Roso analiza críticamente el Cantar de los Cantares, ese diálogo
poético de los enamorados, que se encuentra en el Libro de la Ley Sagrada. El Cantar es una crítica al actuar de
Salomón como rey. Villadiego maneja
intertextualidades bíblicas que corroboran los desafueros de Salomón, quien
violó las leyes civiles y religiosas, establecidas por la teología deuteronómica, al
entablar relaciones amorosas con mujeres extranjeras, dejando al descubierto
los manejos monetarios dudosos y los abusos que hacía desde el poder.
Jorge Álvarez Hernández, con la alquimia de la palabra
filosófica nos pone en contacto con el pensamiento griego, estudiando en
Sócrates, Platón y Aristóteles uno de los conceptos cruciales de la antigua
Grecia, cual es la areté, equivalente
a la virtus latina, para designar la
excelencia o la perfección humana en el campo de la ética. La adquisición de la
areté era el eje de la educación del
joven griego para convertirse en un buen ciudadano.
El artículo de Jairo Soto Hernández, titulado: La enseñanza de las ciencias sociales en una
sociedad multicultural y pluriétnica, aporta ideas para una educación que navega en la incertidumbre, como barco a
la deriva, en las aguas procelosas del mar de la información. Hoy los
estudiantes pueden estar bien informados
a través de los medios de comunicación de masas, pero carecen de competencias
para interpretar, relacionar y contextualizar esa información. Por tanto, la
enseñanza de las ciencias sociales reclama una nueva mirada para que los
estudiantes se encaminen a leer bien nuestra realidad social.
Ángela Marcela Morales en su artículo Intervencionismo y biodiversidad en las
políticas de etnicidad nos plantea las contradicciones y los problemas que se
generan a partir de los discursos ambientalistas y multiculturalistas, que
proliferan a nivel internacional y que están presentes en la Constitución Política
de la República de Colombia.
Álvaro Cañavera Zapata nos entrega el discurso que
leyó en las pompas fúnebres del médico Luis Emilio Carrasquilla Cruzado,
miembro activo de la Sociedad Hermanos de la Caridad. En esa misma ceremonia,
la esposa del finado, doña Emilse de Carrasquilla, improvisó unas palabras que
fluyeron de su mente, de manera fulgurante, para buscar el encuentro con lo
extraño, porque la esperanza de su eterna compañía se ha trocado en certidumbre
de la ausencia. Con estas dos piezas oratorias rendimos un homenaje póstumo al
ilustre Hermano, que emprendió el sublime vuelo hacia el Valle de la Eternidad.
Un fusilamiento
en las paredes del camposanto es un documento contenido en el libro: Historia de la Sociedad de Hermanos de la Caridad, de Leonello Marthe
Zapata, que registra un episodio de la historia patibularia del país, acaecido
en los albores del siglo XX en los paredones del Cementerio Universal. La pena
capital en Colombia obnubiló a eminentes
personalidades de nuestra historia política, que desconocieron la protección
del derecho fundamental a la vida, y cometieron irreparables injusticias como
la plasmada en el texto mencionado.
Rafael Fulleda Henríquez, médico pediatra, escribe un
artículo sobre El maltrato infantil, en
el cual se refiere al síndrome de Munchausen, una forma particular del maltrato
infantil, en la que el niño es víctima de un adulto, quien le provoca o simula
la existencia de una enfermedad, poniendo en peligro la vida de ese niño,
muchas veces en aras del interés particular. En su artículo, Rafael Fulleda,
cuenta que el maltrato infantil ya estaba presente desde las primeras
civilizaciones, tanto de Oriente como de Occidente, hallándose casos patéticos en los registros que
nos depara la Biblia.
Fernando Llano Toro, en su artículo Neutrinos versus Teoría de la Relatividad sintetiza
la polémica que aflora de los laboratorios en el campo de la Física de las
partículas. Por un lado están las conclusiones del experimento OPERA que informó
haber detectado neutrinos que supuestamente viajaban más rápido que la luz; por
otro lado el Centro Europeo de Física de partículas (CERN) considera que los
neutrinos no son más veloces que la luz.
Francesco Vitola Rognini entrevista al escritor
Antonio Mora Vélez, pionero de la ciencia ficción en Colombia. Mora Vélez nació en
Barranquilla, en 1942 y desarrolló sus inteligencias múltiples en los feraces valles del Sinú y el San Jorge. Desde
ese punto geométrico, con el universo en su conciencia, fue capaz de crear
mundos alternos en la literatura, y proyectarse internacionalmente como un
intelectual polifacético que ha sido traducido a varios idiomas.
Ricardo Varela Consuegra, Gran Maestro de la Gran
Logia del Norte de Colombia, con sede en
Barranquilla, nos entregó el expresivo discurso sobre el Joe Arroyo, que leyó
en el VIII Gran Recital Arte in Memoriam día de los Difuntos, llevado a cabo el
25 de noviembre de 2011, en el parque – jardín de la Funeraria Universal, en
homenaje a ese gran maestro del arte musical.
Mario Morales Orozco et al, en el trabajo titulado: Redescubrimiento
radicular en el sector estético, empleando una técnica de túnel con injerto de
tejido conectivo, nos demuestran, en el esplendor de esta revista de
carácter humanístico, que la creatividad, ya sea en el arte, la ciencia o la
tecnología, por el mismo hecho de serlo presupone la belleza.
El Rincón Poético, bajo el enfoque periodístico de
Betty Fulleda Fandiño, está dedicado a la aventura estética de Margarita
Galindo, cuyos poemas brotan del fondo de su alma, para cantarle a la
naturaleza, al amor y a la divina esencia, mediante una “poesía intemporal,
pura, universal”, según apreciación del bardo José Manzur. En otra dimensión, el
yo poético de Margarita Galindo trasciende las perspectivas convencionales, con
el fin de llevarnos a disfrutar un mundo de ensoñación, bañado de ternura y de una
suave claridad, que nos hace más amable la vida y nos ayuda a resistir con
serenidad los embates de las fuerzas nihilistas en su intencionalidad
disolvente.
Finalmente, mis agradecimientos a todos los
colaboradores, invitándolos a redoblar sus esfuerzos reflexivos en torno a los múltiples problemas nacionales y
regionales, para que siga prosperando el pensamiento creativo de lo nuestro.
A nuestros lectores, la más grata bienvenida a las
páginas de El Misionero, elaboradas con
dedicación y desvelo, con la esperanza de entregar en sus manos, los mejores frutos de nuestra labor intelectual.
JOSÉ MORALES MANCHEGO
Editorial de El Misionero No. 70. Barranquilla, junio de 2012.
[1]Expresión de Gabriel García Márquez
En: Yo no vengo a decir un discurso.
Literatura Mondadori. Bogotá, 2010. pg.99.
Etiquetas:
Artículos El MISIONERO
miércoles, 6 de junio de 2012
VIDA EJEMPLAR
JOSE MORALES MANCHEGO
En el Hospital de Montería hay un busto que honra la memoria de un esclarecido militante del Arte Real de la Vida, hombre trabajador y estudioso, ejemplo para que las futuras generaciones transiten por los caminos de la ciencia y la virtud, que él, como caballero del espíritu, contribuyó a despejar en los feraces valles del Sinú y el San Jorge.
Pero ¿quien era ese hombre? ¿De dónde venía?Se trata de Alejandro Giraldo Sánchez (q. e p. d.), nacido en Sahagún, Córdoba, en 1881. Estudió Medicina en la Universidad Nacional de Colombia, con sede en Bogotá. Más tarde recibió, durante dos años, entrenamiento clínico y quirúrgico en la prestigiosa Clínica Mayo de los Estados Unidos.Con esa formación profesional tan alta, Alejandro Giraldo regresó a su patria a servirle a su pueblo, a sabiendas de que le tocaba moverse en un medio geográfico difícil; pero eso no lo amilanó pues su temple lo acompañaba siempre a entregarse con alegría en procura de ayudar al que lo necesitaba.Uno de sus descendientes directos, el doctor Rodrigo Giraldo, decía el 23 de octubre de 1986 en una mesa redonda convocada por la Casa de la Cultura de Montería: "Todavía me asombra y no alcanzo a comprender por qué un hombre que dominaba cuatro idiomas y que recibió entrenamiento clínico y quirúrgico en Rochester, prefirió ejercer la profesión de la medicina y nada más que la medicina, en un medio rústico, primitivo y hostil, cuyos únicos medios de comunicación no eran otros que el caballo y la canoa, la brida y el remo."Particularmente soy del sentir, que Alejandro Giraldo dejó los amplios horizontes de Estados Unidos para ir y venir sobre el lomo de la mula en el país de los zenúes, porque él, a pesar de su formación intelectual, jamás perdió la identidad con su familia ni con su pueblo, en cuyo seno encontró también una gozosa manera de ampliar sus conocimientos, alternando la lectura y la investigación con el trato afable de la gente.Cuentan quienes lo conocieron, que —en la época de los "baluartes" del campesinado sinuano, inspirados en la triunfante Revolución Rusa— una noche lluviosa venía el doctor Giraldo a caballo, extenuado pero satisfecho de una larga jornada profesional, cuando una avanzada de Vicente Adamo, con el jefe rebelde a la cabeza, lo intercepto y le gritó en la jerga castrense: ¡Haga alto! De inmediato el doctor Giraldo se detuvo, y cuando los alzados en armas lo identificaron en la tenebrosa penumbra le dijeron: ¡Ah! es el doctor Giraldo...¡Siga, que a usted lo queremos mucho!Este medico fue un defensor de la paz, crítico de todo procedimiento de fuerza para resolver los problemas entre los seres humanos. No obstante, lo respetaron tirios y troyanos por su sabiduría y por su entrega al estudio y al servicio desinteresado de sus conciudadanos. Para mas señas, con otos personajes cimento los ideales de la masonería en lo que hoy es el departamento de córdoba fundado en 1936 la logia estrella del sinù, en la cual fungió como su primer presidente o venerable Maestro, activado de los principios masònicos de libertad, igualdad y fraternidad. Vale la pena anotar que para esa época al celebrar una de las fiestas solsticiales ( la del 24 de junio dedicada a San Juan bautista patrono de la Mas..), la francmasonería monteriana acostumbraba sacrificar una res, cuya carne se repartía a la gente mas necesitada y se regalaban juguetes a los niños pobres.
Personas como ésta, son las que Colombia y el Gran Arquitecto del Universo necesitan y reclaman. Su vida ejemplar debe servir de guía en la formación intelectual y moral de los estudiantes, no sólo del departamento de Córdoba, sino de todo el país. Al ponerlo como ejemplo, hago referencia al profesional sencillo, transparente, sólida columna de la Gran Obra, que puso su vida al servicio de la humanidad, sin anteponer el beneficio personal. El doctor Alejandro Giraldo Sánchez murió en Montería, en paz con Dios, consigo mismo y con sus semejantes, el 9 de junio de 1941 sin dejar grandes riquezas materiales, y sus hijos, en el crepúsculo de sus vidas, todos ellos formados con el código moral que les deparó su padre, sólo viven de los frutos que les ha dado el ejercicio limpio de su profesión; pero, eso si, cuentan con un corazón grande y un espíritu generoso. De su descendencia puedo afirmar que me plugo haber trabajado por más de un lustro, en la Logia Estrella del Sinú, al lado del doctor Gustavo Giraldo Revueltas (q. e. p.d.) —hijo de Alejandro— de quien disfruté su gentileza, su caballerosidad, su ingenio, su talento y su actividad en la Masonería, institución que guardará para siempre, como en el caso de su padre, un capítulo inmenso de su biografía.(Publicado en la revista El Misionero. Año 10. No. 36. Barranquilla, marzo de 2001)
Etiquetas:
Artículos El MISIONERO
Suscribirse a:
Entradas (Atom)